¿Hay algo más rico que lo simple cuando es auténtico y está bien hecho? ¿Quién podría decir que no es capaz de rendirse ante una simple delicia como una buena salchicha? Una auténtica, como las que hacen los alemanes.
Así es la Knackwurst, considerada la auténtica salchicha alemana. La historia cuenta que en ese país se popularizó en el siglo XIX, época en la que se la vinculó inseparablemente a la tradición cervecera.
Se trata de una salchicha gruesa, de pasta fina ahumada que se prepara con carnes vacuna y de cerdo, y que está elaborada con tripa natural.

“Es conocida como el chorizo alemán”, explica a Circuito Gastronómico Cristian Ogian, socio gerente en frigorífico Nuevo Munich, una marca que con recetas originales, hizo que sus embutidos conquisten el paladar y los corazones de los cordobeses.
Un “crack” que marca identidad

En alemán, el término «Knack» refiere al sonido crocante que produce la salchicha al morderla. “Es una salchicha crujiente”, describe Cristian.
La reivindicación de un producto
En Argentina el consumo de salchichas ha sido por mucho tiempo una mala palabra, un mal hábito asociado a productos industriales y de baja calidad. Pero en la tradición alemana, hablar de salchichas es hablar de un producto artesanal que respeta recetas originales, materias primas y especias de primera calidad.
En Alemania, la salchicha tiene un peso cultural enorme. Cada región tiene su receta propia. Se dice que en la época de la inmigración alemana hacia Argentina (siglo XIX y principios del XX), muchos inmigrantes llevaron consigo estas recetas y las adaptaron a las posibilidades y materia prima local.
“El primer dueño, Erich Cerveny era austríaco y fue quien trajo las recetas originarias a partir de las que elaboramos nuestros productos”, relata Cristian.
“En Nuevo Munich trabajamos mucho en concientizar a la gente sobre el origen y la elaboración. No hacemos productos industriales, hacemos productos con ingredientes y procesos de elaboración 100% artesanales”, destaca.
Por todo eso, la Knackwurst de Nuevo Munich es una rareza, un lujo, un símbolo de autenticidad. Así como el vino argentino redescubrió al Malbec, la Knackwurst (al igual que toda la variedad que ofrece Nuevo Munich) vino a redescubrir y reivindicar el mundo de las auténticas salchichas.
Cómo disfrutarla
La Knackwurst es, a la vista, muy parecida a un chorizo. Por tratarse de una salchicha gruesa, no es utilizada en la preparación de panchos (como el caso de la Viena).
“Se sirve mucho al plato, acompañada de chucrut o puré de papas. Se puede combinar con panceta ahumada”, sugiere Cristian.
“En la fiesta de la cerveza, por ejemplo, le hacen un corte al medio, la abren estilo mariposa (como un chori), le ponen queso, la envuelven con panceta y así ponen en la plancha. La salchicha, se dora, el queso se derrite y queda una bomba”, añade.

En septiembre, la Knackwurst de Nuevo Munich será uno de los productos de La Gurmet, la caja de Circuito Gastronómico que incluye una cuidada selección de delicatessen.









