Don Ramón y el arte del salame artesanal con calidad industrial

Desde Oncativo, a poco más de 50 kilómetros de Córdoba capital, una empresa familiar logró convertir el oficio artesanal en una marca reconocida en todo el país. Desde el año 2000, Don Ramón elabora chacinados y fiambres con una premisa clara: calidad superior desde el origen.

Oficio artesanal con mirada profesional

La historia comenzó con la familia Bartoloni y la intención de darle valor agregado a su propia producción porcina. Así nació Don Ramón, combinando recetas familiares y procesos tradicionales con una visión de crecimiento sostenido y profesionalización.

Hoy la empresa cuenta con plantas industrializadas que trabajan bajo estándares cada vez más exigentes, sin perder la esencia artesanal que la caracteriza. El foco, aseguran, está puesto en la selección de la materia prima: “Un gran producto comienza allí. Esa combinación permite ofrecer chacinados nobles, consistentes y de excelencia”.

El salame pelado, uno de los más vendidos

Su amplia línea incluye salame tradicional, salame pelado envasado al vacío, salame cocido, salame en grasa, salame pepperoni, chistorra, bondiola, jamón crudo, jamoncito, lomito, lomo cocido con hierbas y pancetas, entre otros productos. Cada uno se presenta en distintos formatos, adaptados a las necesidades del consumidor, manteniendo siempre la calidad como prioridad.

El mejor salame del país

Durante tres años consecutivos, Don Ramón fue elegido como el mejor salame del país en la Feria Caminos y Sabores, realizada en La Rural, en Buenos Aires.

Por tres años consecutivos ganaron como mejor salame del país

Para la empresa, este reconocimiento significó mucho más que un premio: fue la confirmación de que el camino basado en trabajo, calidad y tradición era el correcto. También impulsó nuevas inversiones y el deseo de seguir creciendo.

Producción y expansión

Actualmente, Don Ramón produce unas 50 toneladas mensuales de chacinados, superando las 600 toneladas anuales. Sus productos están presentes en provincias como Córdoba, Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe, Río Negro, Neuquén, Salta, Jujuy y Santiago del Estero, entre otras.

Las plantas cuentan con capacidad para continuar aumentando la producción y el objetivo es claro: expandir la presencia comercial sin resignar calidad, logrando que los productos Don Ramón estén cada vez más cerca de cada familia argentina.

La picada que no puede faltar

Consultados sobre qué no puede faltar en una buena picada, la respuesta fue contundente: el salame. Protagonista indiscutido, aporta sabor, tradición y ese toque que invita a compartir.

Porque, como sostienen desde Don Ramón, una buena picada siempre empieza por un gran salame.

Contacto

La planta procesadora de Don Ramón se encuentra en Juan Domingo Perón 2171, en Oncativo. Y sus productos se encuentran en la mayoría de las provincias del país.

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