Desde muy chico, Christian Stapler estuvo ligado a la gastronomía. Su familia tenía un restaurante en La Cumbre donde él pudo hacer sus primeras experiencias en este mundo que lo atraparía por completo.
Pasado el tiempo, los viajes y la vida, se formó como chef y volvió a su terruño, para dar vida a uno de los restaurantes más destacados del valle de Punilla: Mola, un restaurante caracterizado por sus tapas, que estaba en el Centro de La Cumbre.
«Es un espacio donde conviven la gastronomía, el arte y la música«, dice Christian, en relación a la nueva etapa de Mola, luego de que se mudara hace unos meses a una de las casonas más emblemáticas de la historia cordobesa: la residencia «El Paraíso» de Manuel Mujica Lainez, en el barrio de Cruz Chica.

Pero el comienzo de su historia personal, aquello que en definitiva lo trajo hasta aquí, tiene mucho por conocer, por eso, charlamos con él y esto nos contaba.
Contanos sobre tu experiencia como chef: cómo arrancaste, dónde estudiaste y en qué lugares trabajaste.
Mis dos grandes pasiones son la cocina y el campo argentino. Mi primera experiencia gastronómica empezó en el restaurante de mi madre, en La Cumbre, a los 16 o 17 años, se llamaba Restaurant Cherry Farm. Siempre estuve cocinando con fuegos y leña y trabajando como productor agrícola-ganadero. Tiempo después viajé y me formé haciendo cursos y prácticas de cocina francesa en París, de cocina italiana en Firenze, y de cocina vasca, española y japonesa en San Sebastián, España.
¿Cuál considerás que fue tu mayor aprendizaje en los lugares donde trabajaste?
Tuve la suerte de conocer a Andoni Aduriz, el chef de Mugaritz, en un viaje que hizo a Córdoba, y me invitó a su restaurante Mugaritz, en San Sebastián, para hacer unas prácticas. Esa sin duda fue mi mejor experiencia en cocina. Allí conocí personas muy talentosas y sobre todo generosas a la hora de compartir sus conocimientos.
Lo que mas me atrajo fueron las técnicas de fermentaciones, algo que estudio e intento aplicar en Mola día a día. Hace un mes regresé de San Sebastián de hacer una especialización en fermentaciones en la Universidad del Basque Culinary Center.

Todo este recorrido lo llevó a explorar el concepto de «cocina diversa», tal como define a lo que hace actualmente en Mola. «Que nuestros platos cuenten historias, viajes y experiencias vividas; utilizando diferentes técnicas (tradicionales, vanguardistas y ancestrales) junto al mejor producto disponible. Así es como definimos el concepto de Cocina Diversa», señala.
Para cerrar, Christian nos cuenta que desde que Mola se mudó al barrio de Cruz Chica, «le cedió esa emblemática esquina del centro de La Cumbre a Border Café«. Y agrega: «Es nuestro lado B, una propuesta de café de especialidad y cocina del mundo en versión raciones.»
Contacto
Mola está en Manuel Mujica Lainez s/n, El Paraíso, Cruz Chica, La Cumbre. Reservas a este WhatsApp.
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