Hizo escuela en las mejores cocinas de Córdoba y hoy tiene su propio restaurante

Gino Luca D’Antona dejó su pueblo, Santa Clara de Saguier (Santa Fe) y llegó a Córdoba en julio del año 2015 con tan solo 21 años. Entró al mundo de la gastronomía con la idea de hacerlo como un hobby, pero con la seriedad necesaria como para estudiarlo en una facultad.

Su trabajo en las cocinas comenzó como comienzan la mayoría de las grandes cosas: por casualidad. Entró a Il Panino para cubrir las horas que le pedian en la facultad. Para ese verano, los vientos lo llevaron a Villa Carlos Paz donde se incorporó a la cocina del casino.

Al terminar la temporada estival, un amigo de la facultad le daría el dato que cambiaría su futuro. “Me dijo que estaba haciendo una pasantía en República, donde está ahora el Hotel Azur, y me comentó que yo también podía tener una oportunidad ahí”, recuerda en diálogo con Circuito Gastronómico.

Así fue. En ese lugar conoció a Pablo Mur, jefe en dicha cocina y, alerta spoiler, su socio en la actualidad. “Estuve tres meses en República. Justo en ese momento llamaron a Pablo de La Cava del Volonté, que estaba por inaugurar en Cofico”, relata. “Pablo se fue como chef. Al tiempo me llamó para preguntarme si quería ser uno de sus cocineros”, añade.

Pablo y Gino, socios propietarios de Fresco.

De la mano de Pablo como maestro, la cocina de la Cava del Volonté fue su escuela. “Fue el lugar donde más aprendí”, asevera sin titubear.

“Trabajábamos todo el día por elección propia, le metíamos y nos divertíamos mucho. Estuvo muy buena esa experiencia”, recuerda. Tras 10 meses en La Cava, a Gino lo esperaba otro destino.

Viajé a Barcelona. Tuve la suerte de trabajar en un restaurante comida catalana y aprender muchísimo”, destaca.

Luego de un año en España, Gino volvió al país y comenzó un emprendimiento de ensaladas. “Las hacía en casa”, cuenta. En el proyecto lo ayudaban con la producción y reparto cuatro amigos que venían del mismo pueblo.

Luego lo esperaba el sur, donde estuvo como cocinero en un lodge de pesca en la precordillera durante 10 meses. Gino define ese capítulo de su vida como “una locura hermosa”.

Al su regreso, se enteró de que Pablo, su mentor, le había dado su contacto y referencias a Javier Rodríguez, chef propietario de El Papagayo. “Me metí en El Papagayo, fue como mi tesis”, asegura.

Aprendí muchísimo, tuve un jefe de cocina que era de Bolivia que fue una locura lo que me enseñó. Mucha disciplina y búsqueda de la perfección, todo el tiempo. Con Javi, me saco el sombrero, exelente persona y profesional”, agrega.

Siempre se vuelve al primer amor

Tras ocho meses en la cocina de El Papagayo, Gino recibió un llamado del dueño de La Cava del Volonté para preguntarle si le interesaba volver como jefe de cocina, una oportunidad que -claramente- no podía, ni quería, dejar pasar.

Entró con todo, reacomodó cocina y equipo. “Fue un desafío muy grande. Había sido mi escuela y, ahora, volver como chef y ver cuánto confiaba en mí el dueño fue muy, muy fuerte”, recuerda.

Las cosas marchaban bien. Gino llevaba ya un año al frente de esa cocina. Pero en su interior, su espíritu inquieto se había despertado nuevamente.

“Yo había traído una plata del sur, tenía mis ahorros y había hablado con mis viejos. Justo ahí me hablaron de Fresco, me contaron que el dueño estaba interesado en vender”, cuenta. “Hablé con él y me dijo que, al tratarse de mí, y porque me conocía, me ofrecía ser socios”, agrega. Gino aceptó.

Corría el mes de agosto del 2021. Gino repartía sus días como socio de Fresco y sus noches como jefe de cocina de La Cava. Al llegar el fin de año debió decidir.

El todo por el todo

Luego de dos años de sociedad, Gino compró la totalidad de Fresco y empezó su etapa como empresario de la gastronomía. Pero en este rubro, no todo es color de rosa. “Me sentía muy solo. Sentía que nadie entendía lo que quería hacer”, relata.

La salida parecía ser vender. Y nuevamente, como una jugada maestra del destino, reapareció Pablo, su mentor, para proponerle hacer algo para esa Navidad. “Dije, bueno, ya está, le voy a dar la última oportunidad Fresco. Así que no vendí nada, le ofrecí a Pablo asociarnos, compró una parte, y acá estamos firmes, como socios, renegando los primeros meses, pero ahora, bastante coordinados, con ganas de hacer cosas grandes”, dice.

Esta dupla del sabor parecía destinada a estar junta desde el principio, pero como dice la canción “la vida es rara y le gusta dar mil vueltas”. Las mejores cosas suceden cuando una de esas vueltas nos trae al inicio, donde la magia empezó.

“Está todo viento en popa”, finaliza Gino, con tranquilidad y calma.

Sobre Fresco

Fresco es un restaurante que busca sabores reales: materia prima fresca, toque casero y la firme intención de que lo simple luzca perfecto en platos donde el producto es el protagonista.

Fresco se destaca por menús diarios variados.

Se destaca por menús diarios variados, lomitos y sándwiches, arroces, pastas y milanesas.

Contacto

Fresco está ubicado en Estrada 18.  Teléfono: (0351) 668-9156.

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