Cómo abrir un restaurante argentino en Estados Unidos

Alma Argentina propone un menú de platos típicos en el corazón de Florida. Su fundadora cuenta cómo fue el origen.

Por Marisa Flores

Abrir un restaurante argentino en Estados Unidos no es nada fácil. Es una experiencia profundamente desafiante, especialmente cuando se comienza desde cero, como fue nuestro caso. Si bien Alma Argentina inauguró en 2021, primero fue un sueño que comenzó mucho antes. Si existe un origen claro, seguramente fue un intercambio en ese país que hice al finalizar mi último año de secundaria. Esa experiencia me permitió conocer otra cultura, y también comprender su diversidad y la forma en que las personas se conectan a través de la comida. Eso siempre quedó dentro mío y, con el correr de los años, sembró en mí una inquietud: la posibilidad de algún día construir algo propio en ese país.

Así que podría decir que Alma Argentina nació de esa evolución. No fue simplemente el resultado de identificar una oportunidad comercial, sino la expresión de una convicción más profunda: que la gastronomía pueda ser un puente cultural. De allí surge la idea de ofrecer platos típicos de nuestro país en los Estados Unidos. Y más específicamente en Orlando, que durante años fue un destino vacacional para mí y mi familia, pero que con el tiempo comencé a ver desde otra perspectiva. Es una ciudad que combina tranquilidad, multiculturalidad y una infraestructura económica sólida, alrededor de una de las industrias turísticas más importantes del mundo.

Orlando atrae unos 75 millones de visitantes al año. Pero más allá del turismo, lo que define el potencial de la ciudad es la estructura que sostiene esa industria. Detrás de ese volumen de visitantes existe una comunidad estable de personas que viven, trabajan y construyen su vida allí. Y esa infraestructura implica empresas, profesionales, familias y una población residente que genera una base constante de clientes.

Esa combinación de turismo y comunidad permanente produce un entorno único. A partir de ahí entendí que ese contexto nos ofrecía la oportunidad de armar una propuesta gastronómica auténtica, capaz de conectar tanto con quienes buscaban redescubrir sus raíces como con quienes estaban abiertos a conocer una nueva cultura. Había volumen de mercado, estabilidad y proyección de crecimiento. Supuse entonces que un proyecto construido con identidad, calidad y disciplina operativa podía no sólo funcionar, sino eventualmente consolidarse y crecer en el tiempo. Era un lugar donde aquel sueño podía transformarse en una realidad.

Restaurante argentino en Orlando

Milanesas, provoleta, asado, flan con dulce de leche… Las oportunidades eran muchas. El primer menú de Alma Argentina fue simple y enfocado. Incluía empanadas, choripán y milanesas, tres pilares de la cocina argentina que representan tanto nuestra identidad como algo sencillo de disfrutar para un público que en muchos casos iba a descubrirlos por primera vez. A veces hasta les costaba pronunciar algunos platos.

Con el tiempo, los propios clientes nos fueron dictando la evolución del menú. Escuchamos sus preferencias, observamos sus respuestas y su interés en profundizar la experiencia gastronómica. Eso fue lo que nos llevó a expandirlo progresivamente. Así se incorporó la parrilla, con cortes tradicionales de carne argentina. Y claro, eso también implicaba contarles el origen, el valor y las características de cada corte. Explicarle a un estadounidense qué era una molleja, un chinchulín o una morcilla no siempre era fácil, pero la propuesta fue muy bien recibida desde el primer momento.

Ciertos platos se consolidaron como pilares de Alma Argentina, no sólo por su sabor, sino por su capacidad de adaptarse a distintos contextos y públicos. Nuestras empanadas, por ejemplo, se transformaron en el producto más emblemático. Su crecimiento ha sido tan significativo que hoy se fabrican en promedio unas 180 mil al año. También las milanesas tuvieron una gran aceptación: vendemos unas cinco mil al mes. Y nuestra parrilla representa el punto más alto de la experiencia gastronómica. Argentina es reconocida mundialmente por la calidad de sus carnes, y transmitir esa tradición ha sido fundamental. Cortes como la entraña son protagonistas por su sabor, pero también por lo que representan culturalmente.

Para nosotros es una gran alegría y responsabilidad recibir clientes de todas partes del mundo. Y nos da una felicidad extra cuando nos visitan celebridades, como suele ocurrir cada vez más seguido. Alma Argentina se convirtió en un punto de encuentro para figuras destacadas de distintos ámbitos, desde famosos del medio artísticos hasta grandes referentes del fútbol argentino, como Mario Kempes o Héctor “el Negro” Enrique. También pasó por Alma la escritora de Enola Holmes y una figura que todos conocen como “El sastre de la NASA”, un ingeniero argentino que diseña trajes espaciales para los astronautas.

«Slash»: amante del flan con dulce de leche

Entre las visitas más memorables se encuentra la de Slash, el legendario guitarrista de Guns’ N’ Roses. Lo que más me impactó fue su humildad y su reacción genuina frente a la experiencia. Cuando terminó de almorzar con su equipo, pidió la cajas to go para llevarse flan con dulce de leche a su casa y no dejar ni un solo bocado en el plato.

De momento contamos con dos sucursales en Orlando, pero nuestro objetivo es expandirnos progresivamente más allá de los límites de la ciudad, siguiendo las oportunidades que surjan dentro de Estados Unidos. El crecimiento no responde a la urgencia, sino a la planificación consciente. Cada paso requiere asegurar que la estructura operativa, el equipo y la gestión estén preparados para sostener ese crecimiento sin comprometer la calidad ni la identidad de nuestra marca.

Porque para mí la gastronomía es mucho más que un plato de comida. Es hospitalidad, es transmitir experiencias que permanezcan en la memoria de las personas. Tiene un poder casi mágico de conectar emociones. Puede transportar a alguien a su infancia, a esos momentos simples y significativos, como sentarse a la mesa y comer las milanesas hechas por mamá. La gastronomía trasciende el presente porque puede llevarte hacia el pasado. Es un puente hacia los recuerdos, y en Alma Argentina respetamos mucho eso.

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