La bodega Achaval Ferrer se destaca por ser la guardiana de un legado que mantiene el ADN de plantas centenarias en la provincia de Mendoza. Sus vinos han sido reconocidos con altos puntajes por parte de destacados críticos como James Suckling o Tim Atkin.
Es por eso que quisimos adentrarnos un poco en el proceso de trabajo y en sus novedades. Para eso, entrevistamos a Gustavo Rearte, el enólogo de la bodega que viene realizando un trabajo minucioso en los viñedos.
¿En qué anda Achaval Ferrer? ¿Qué estás buscando con los vinos de 2025?
-Gustavo: En el 2025 con Achaval Ferrer y, como en los últimos 10 años, venimos trabajando mucho nuestros viñedos en búsqueda de ese balance perfecto entre la acidez y la madurez. Creemos que en los últimos años hemos encontrado ese punto de quiebre en donde podemos expresar cada varietal con su tipicidad característica y de los lugares de donde estas uvas están plantadas, ya sea en Medrano, Junín, en Luján de Cuyo o en el Valle de Uco. Y poder, desde esa manera, expresar no solamente el varietal, sino también el suelo en donde estas variedades se plantaron. También trabajando mucho en los vinos blancos, hemos lanzado nuestro nuevo Sauvignon Blanc Chacayes de la línea Singular y nos llena de orgullo haber podido crecer en esta gama de vinos en donde hoy tenemos cuatro blancos.
Tus vinos de hoy ¿distan de las ideas originales de la bodega?
-Gustavo: En cuanto a los vinos que hacemos hoy versus los que se hacían en el pasado, creo que la distancia es efímera porque el enfoque que tenemos desde el principio, cuando esta empresa se fundó en el año 98, es el mismo: es tratar de poder cultivar las uvas de mayor calidad que podamos, tratar de poder encontrar en los diferentes terruños esa característica en cada varietal. Obviamente hoy, 25 años después, con tecnología que hemos invertido en la bodega y con equipos mucho más preparados en la bodega, hemos ido ajustando y afinando esa expresión que tiene Achaval Ferrer desde el primer momento.

De Mendoza para el mundo
Los vinos de Achaval Ferrer tienen un mercado externo que lo lleva a distribuirse por más de 40 países en todo el mundo.
«Afortunadamente, tenemos casi un 75% de la producción que se exporta al exterior, principalmente a Estados Unidos, Brasil e Inglaterra, pero luego de eso estamos en otros 39 países, en donde Argentina obviamente está dentro de nuestro top cinco», comenta Gustavo.
«Para nosotros, la mentalidad que tenemos en los vinos que se exportan y que se venden aquí en Argentina es la misma porque salen desde la misma ideología y de la misma percepción que tenemos como productores de uva y elaboradores de vino. No creemos que en el exterior tengan por qué tomar algo distinto que tomamos aquí los argentinos, sino la honestidad de poder elaborar un solo lote de vino de cada una de las etiquetas que producimos en Achaval, que hoy son cerca de 20 puntos de etiquetas y luego poder venderlas en Argentina o exportarlas con la misma tranquilidad de saber que el cliente va a tener el mismo vino en cualquier parte del mundo», explica.
En relación a la preferencias de los consumidores de estos países, Gustavo destaca que «Argentina, Estados Unidos, Inglaterra y Brasil, son los cuatro principales mercados» y que «en general los consumidores buscan Malbec». Aunque, han notado una tendencia en los últimos 10 años: «Los blends argentinos están copando algunas estanterías de vinotecas o de restaurantes. Creo que el consumidor que ya conoce Argentina y conoce el Malbec le gusta ir un poco más allá y probar nuevas experiencias de los vinos mendocinos», señala.
Y agrega: «Países como Brasil, que también disfrutan mucho el Cabernet Franc, o Estados Unidos, con el Cabernet Sauvignon que elaboramos también son bastante parte de esta apertura mental. Aunque Argentina es mucho más que Malbec. Y luego después países como Inglaterra donde los blends tanto de alta gama como de entrada de gama y un poco más disruptivos son elegidos en un mercado muy maduro de conocimiento de vinos y en donde siempre las etiquetas nuevas y trendy suelen ser bastante bien recibidas».

Un viaje al corazón de los vinos
Yendo al proceso de vinificación, Gustavo se explaya y cuenta: «La elaboración viene, afortunadamente, con muchos ajustes de lo que veníamos haciendo antes. La tecnología nos ha ayudado a tener una mejor selección de racimos y de granos en nuestras cintas de selección. Luego, fermentaciones controladas, con equipos que conocen al pie de la letra, lo que buscamos como elaboradores, y después una crianza solo en barricas de roble francés, dependiendo de nuestras distintas etiquetas, que son de primero, de segundo o de tercer uso. Pero también en la parte de los blancos, en donde hemos incorporado barricas de 500 ánforas, que ayudan a conservar la tipicidad, la frescura y toda la energía de esos blancos que decidimos colocar ahí para hacer luego nuestros blends, sobre todo el blend de Quimera blanco».
¿La madera sigue en el corazón de Achával o el cemento y la cerámica ya son los protagonistas de los perfiles?
-Gustavo: La respuesta sería ambas. Primero el cemento o el hormigón y luego la madera. Soy muy amante y he trabajado en esta empresa desde 2013 con concreto y me gusta cómo ayuda a la sinergia de las fermentaciones, y luego cuando el vino pasa algunos meses ahí, previamente a ir a la barrica, donde es el segundo recipiente que más disfruto. Barricas de distintos litros, 160 litros, 225, 228 que es la barrica de Borgoña, 500 litros o inclusive de 3.000 litros que tenemos dentro de nuestra cava y que ayudan a poder evolucionar nuestros vinos de una manera muy concreta, muy fina, en donde exponencian la parte más fresca de cada varietal y en donde se van trabajando los taninos de una manera muy elegante.
Dónde conseguirlos en Córdoba
Estos exclusivos vinos se consiguen en Córdoba de la mano de la distribuidora Grandes Vinos Argentinos. Teléfono: (0351) 157-533787.
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