Vendían pizzas en un balcón de Nueva Córdoba y hoy hacen cola en su local

Esta historia empezó en una mesa familiar, entre risas, copas y mucha pizza. Con el tiempo, esos sabores viajaron de la cocina de casa a la mesa de toda una comunidad, porque Beato no es solo pizza, es familia, es sabor y es pasión por innovar.

Si bien Beato existe bajo otro concepto hace ya tiempo (2020 en Jujuy y 2022 en Córdoba) abrieron sus puertas como el local que son hoy el 14 de diciembre de 2024. La trama de esta historia es, por supuesto, mucho más interesante que el desenlace.

El origen

Todo comenzó en Jujuy. Polo Mateos, papá de Camilo y Juan, podría considerarse el prócer de Beato. Polo es un laburante dedicado a la construcción y a la carpintería que desde siempre tuvo el sueño de abrir su propio restaurante.

Influenciado por sus raíces árabes e italianas, sumado a que era un gran consumidor de programas de cocina con un innegable espíritu autodidacta, Polo se fue obsesionando con crear “la pizza ideal”.

Polo Mateos, el prócer de Beato.

Así, con la ayuda de sus hijos, y en época de pandemia, comenzaron un emprendimiento de pizzas en su casa ubicada en las cercanías del centro de San Salvador (Jujuy). A la gente le fascinaban y siempre les pedían más y más.

El legado

En 2022, ya de vuelta en Córdoba, Camilo y Juan, herederos del mismo coraje de su padre, decidieron replicar su emprendimiento despachando pizzas desde el balcón en su departamento de barrio Nueva Córdoba.

Por aquel entonces se sumó al proyecto Exequiel Villarroel, un amigo de Camilo y Juan que estaba de regreso en el país tras una estadía de work and travel en Estados Unidos. Exequiel aportó al proyecto los 500 dólares que había ahorrado en su viaje, y que sirvieron para comprar un horno, los primeros tuppers y la materia prima para la inauguración, que no fue otra cosa que invitar a algunos amigos al departamento, a comer las pizzas que preparaban.

Una juntada de amigos, eso fue la inauguración de Beato.

“Me sumé a mediados de ese año. Los chicos sacrificaban los fines de semana. Empezaban a las 2 de la tarde y terminaban las 2 de la mañana. Camilo se dedicaba de lleno a la cocina y Juan a todo lo que era la atención al cliente y la venta por WhatsApp e Instagram”, recuerda Exequiel.

Tiempo de intermitencias

En diciembre de ese año a Exequiel le surgió una nueva propuesta de work and travel, pero esta vez decidió llevarse con él a sus dos amigos devenidos en socios. Trabajaron en restaurantes italianos y aprendieron, a otra escala, a perfeccionar la elaboración de las pizzas.

En diciembre del 2023 volvieron a Córdoba y retomaron el proyecto. “Logramos un gran crecimiento. Tuvimos la oportunidad de participar con nuestro pequeño proyecto en el torneo organizado por Circuito Gastronómico logrando quedar en el cuarto puesto del top 10 de las mejores pizzas de Córdoba”, cuenta Exequiel.

La acogida fue sorprendente. El departamento dejó de ser una vivienda. Cada vez había más gente laburando para atender la creciente demanda de los clientes que no se cansaban de repetir: “es la única pizza que pido».

En 2023 quedaron en el cuarto puesto del top 10 de las mejores pizzas de Córdoba.

Pero vino otro viaje, un cambio de ciudad de uno de los socios, Juan, quien se mudó a vivir a Buenos Aires y el fin del contrato del departamento que había sido el espacio y el origen del proyecto.

Volvieron en 2024. Todo había cambiado, pero las ganas de seguir con Beato y la fidelidad de la comunidad que aún esperaba por sus pizzas, estaba intacta.

Buscamos un local. Fue un proceso frustrante”, reconoce Exequiel. “Cuando encontrábamos uno, por alguna u otra razón termibaba reservándolo alguien más. Varias veces estuvimos a punto de renunciar”, cuenta.

Pero cuando un proyecto está destinado a ser, es. En agosto encontraron el local de la calle San Luis 92. Con el innegable apoyo financiero de familia y amigos, lo señaron. “Fue muy distinto a lo que nos imaginábamos. Habíamos pensado en 40 metros cuadrados para delivery y take away, y terminamos con un salón de 100 metros con mesas y sillas para comer ahí”, agrega Exequiel. El 14 de diciembre de 2024, Beato vio la luz.

Hoy tienen un salón de 100 metros, con mesas y sillas, para vender sus pizzas.

Propuesta gastronómica

Beato nació de la fusión cultural de la familia: un abuelo italiano que llegó a Argentina en la posguerra y un padre apasionado por la cocina. El nombre significa “Bendito” en italiano, y es un homenaje a esa herencia mediterránea.

Beato ofrece pizzas que combinan un estilo tradicional con una masa de alta hidratación. De piso crocante y bordes aireados, las pizzas son ideales para untar en los dips que incluyen.

Cuentan con variedades tradicionales para paladares más clásicos, y una propuesta innovadora para aquellos que se animen a probar algo nuevo. Entre las pizzas de la casa están Cielo, Agustina, Luna, Bianca y Belén, la niña mimada de la carta: carne macerada al estilo árabe, labne, cebolla morada, pepinillos y menta.

Belén, la niña mimada de la carta de Beato.

Las pizzas llevan nombres de personas que marcaron la historia familiar, desde novias y primas hasta amigas que acompañaron el proyecto. Así, cada receta es un tributo a la memoria y los afectos que dieron vida a la pizzería”, cuenta Exequiel.

“Nos hace diferentes nuestra pasión por innovar y traer combinaciones diferentes al paladar de los comensales, la elección de la mejor materia prima para la elaboración de nuestras pizzas y la dedicación en su armado y presentación”, finaliza Exequiel, con una humildad y modestia que no da cuenta de lo increíble de su historia.

Contacto

Beato está ubicado en San Luis 92. Teléfono: (351) 218-1731.

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