La historia gastronómica de Caro Righetti empezó mucho antes de abrir su restaurante en Nono, en el valle de Traslasierra. El primer acercamiento al sushi llegó desde su propia familia: su mamá lo preparaba hace más de dos décadas y a ella siempre le despertó curiosidad ese universo de sabores, técnicas y combinaciones.

Por entonces, no imaginaba que aquella inquietud terminaría convirtiéndose en su profesión. Vivía en el sur y, después de mudarse a Traslasierra, encontró la oportunidad de empezar a explorar ese interés. Su marido tenía un restobar y ella decidió viajar a Buenos Aires para tomar varios cursos de sushi. Lo hizo por gusto, con ganas de aprender y sin pensar todavía en un proyecto gastronómico.

“Era algo personal, como un hobby y por las ganas de aprender”, recuerda.

Cuando volvió a Traslasierra, empezó a practicar en su casa. Preparaba sushi para regalarles a amigos, conocidos y familiares, hasta que aparecieron los primeros pedidos. Al principio cocinaba una vez por semana, pero la demanda fue creciendo y aquella actividad que había comenzado como una pasión empezó a tomar otra dimensión.

Hace poco más de un año abrió su propio restaurante en Nono.

Del sushi hecho en casa a un restaurante propio

La pandemia fue un punto de inflexión. Los pedidos aumentaron y la cocina de su casa quedó chica para sostener el ritmo de trabajo. La solución fue trasladarse a la cocina del restobar de su marido, donde había un pequeño salón con apenas cuatro mesas.

Allí dio el primer paso hacia la atención al público. Durante cuatro o cinco años, ese espacio reducido fue el lugar donde su propuesta comenzó a ganar identidad y donde el sushi se convirtió en una referencia entre quienes la conocían.

Muchos ya hablaban de sus preparaciones como “el sushi de Caro”. Ese nombre espontáneo terminó marcando el camino para la siguiente etapa.

“Con mi marido siempre tuvimos el sueño de tener nuestro restaurante y así fue como empezamos”, cuenta.

El proyecto propio se concretó en Nono, una localidad de Traslasierra donde gran parte de la actividad se concentra alrededor de la plaza. Caro y su marido apostaron por instalarse a unas pocas cuadras de ese centro y llevar adelante un restaurante que reflejara su manera de entender la gastronomía.

Así nació Caro Righetti, un nombre que no necesitó demasiadas vueltas: era el que sus propios clientes ya habían elegido para identificar su cocina.

‘El sushi de Caro’ es producto de la experimentación y el aprendizaje constante.

Una cocina de autor en permanente movimiento

Aunque el sushi sigue siendo una parte fundamental de su identidad, la propuesta del restaurante no se limita a este plato. Caro busca que quienes la visitan descubran una cocina más amplia, en la que conviven distintas influencias, técnicas y sabores.

“Me gusta definir mi cocina como cocina de autor en permanente movimiento”, explica.

Su propuesta es contemporánea y de fusión. El sushi ocupa un lugar central, pero funciona también como punto de partida para explorar otras posibilidades. Los cursos, los viajes y los nuevos conocimientos que va incorporando alimentan una búsqueda creativa que se traslada a los platos.

“Es una cocina de autor contemporánea y de fusión, con el sushi como una parte fundamental de nuestra identidad, pero también exploro distintos sabores, técnicas e influencias que voy aprendiendo en cursos, que me voy trayendo de viajes y con eso voy creando”, cuenta.

Cocina de autor y sushi en Caro Riguetti.

La hospitalidad también forma parte del menú

Para Caro, la experiencia de ir a comer no termina en lo que llega al plato. La atención y el clima que se genera en el restaurante son parte esencial de su propuesta, tanto como la elaboración de cada preparación.

Por eso, destaca especialmente el equipo humano que la acompaña. Son pocas personas, pero llevan varios años trabajando juntas, una continuidad que les permitió conocerse, coordinarse y construir una forma compartida de recibir a los comensales.

“Todo el equipo trabaja con la idea de que la persona se sienta como en su casa y sienta que está viviendo una experiencia desde que entra hasta que se va”, afirma.

De aquellos primeros rolls preparados en casa para amigos y familiares al restaurante que hoy lleva su nombre, el recorrido de Caro Righetti se fue construyendo paso a paso, a partir de la curiosidad, el aprendizaje y una pasión que encontró su lugar en Traslasierra.

En Nono, su cocina sigue en movimiento. Con el sushi como raíz y la cocina de autor como horizonte, Caro continúa explorando sabores y técnicas, mientras sostiene una idea que atraviesa toda su historia: cocinar también es una manera de recibir y hacer sentir bien a los demás.

Contacto

Caro Righetti está ubicado en Jorge Recalde 106, Nono, Córdoba. WhatsApp: 3544 65-8331.

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