Cuando a comienzos de este año anunció que La Paila cerraba sus puertas, muchos cordobeses sintieron que una parte de la historia gastronómica provincial estaba a punto de desaparecer. Después de todo, durante más de tres décadas, la marca fue sinónimo de alfajores cordobeses, colaciones, capias y dulces regionales elaborados de manera artesanal.
Sin embargo, la historia tuvo un giro inesperado.
Detrás del rescate apareció Goulu, el reconocido bistró y cafetería cordobesa que decidió tomar la posta para evitar que una de las marcas más tradicionales de la provincia desapareciera.
Una oportunidad que apareció de inmediato
«Cuando vimos la noticia de que se cerraba La Paila inmediatamente contactamos a sus dueños para proponerles continuar con la operación», cuenta Gabriel Reusa, creador de Goulu.
La familia Acosta había fundado La Paila en 1992 y, durante más de 30 años, mantuvo intacta una filosofía que hoy resulta cada vez más difícil de encontrar: producción artesanal, recetas tradicionales y una fuerte resistencia a la industrialización.
«Ellos no tenían en mente vender, pero finalmente llegamos a un acuerdo y absorbimos la sociedad controlante«, explica Reusa.

Por qué Goulu apostó por La Paila
La decisión no fue casual.
Desde hacía tiempo, Goulu buscaba incorporar una línea de productos propios que complementara la experiencia de sus cafeterías.
«Desde hace años buscábamos sumar un producto para acompañar nuestros locales y esa oportunidad llegó con La Paila», señala.
La adquisición incluyó no solo la planta de producción, sino también el histórico local de venta directa ubicado en Duarte Quirós 185, que actualmente se encuentra en remodelación para convertirse en una nueva sucursal de Goulu.
La estrategia permitirá ampliar la red comercial de ambas marcas: más cafeterías para Goulu y más puntos de venta para los productos tradicionales de La Paila.

Menos productos, más foco
Uno de los primeros cambios fue concentrar la producción en los productos más representativos de la marca.
De los más de 60 artículos habilitados que tenía La Paila, la nueva gestión decidió enfocarse inicialmente en alfajores, colaciones, nueces confitadas y capias.
Según explica Reusa, el objetivo es lograr una operación más eficiente, escala de costos y ganar competitividad sin resignar la calidad artesanal que convirtió a la marca en un clásico cordobés.
Al mismo tiempo, se trabaja en una actualización integral de la imagen de la empresa, con nuevos diseños de packaging y la incorporación de tecnología de envasado que permita conservar mejor los productos sin alterar sus características.
El futuro: una línea premium inspirada en la Córdoba de antes
Entre los proyectos más ambiciosos aparece el lanzamiento de una línea especial denominada Camino Real.
Se tratará de una colección premium enfocada exclusivamente en productos tradicionales cordobeses, con presentación en papel encerado y elaboraciones glaseadas, respetando recetas históricas.
La propuesta incluirá:
- Alfajores cordobeses tradicionales.
- Colaciones.
- Nueces confitadas.
- Capias.
- Un «alfajor antiguo» de masa neutra.
- Variedades con membrillo rubio y cayote.
La idea es recuperar sabores que forman parte de la identidad gastronómica provincial y poner en valor productos que durante décadas acompañaron la historia de Córdoba.

Una marca histórica que sigue escribiendo su historia
Apenas unos meses después del cambio de gestión, La Paila ya recuperó su red de distribuidores y comenzó a expandirse hacia provincias vecinas, llegando a autoservicios, vinotecas, delishop y kioscos especializados.
Para Goulu, el desafío va más allá de sumar una nueva unidad de negocios.
«Desde Goulu nos comprometemos con la continuidad de una marca tradicional que sin dudas ya es parte de la historia de Córdoba», resume Reusa.
Y para los fanáticos de los dulces regionales, la noticia es simple: los alfajores, colaciones y sabores que acompañaron a varias generaciones de cordobeses seguirán formando parte de la mesa provincial por muchos años más.









