Volvió Ochy b: cócteles, cocina de autor y un espacio de encuentro 

Con más de 16 años de historia, Ochy b vuelve a abrir un capítulo en la noche cordobesa. Al frente de esta nueva etapa están los primos Bruno y Luciano, que toman el legado familiar para construir una propuesta que combina gastronomía, coctelería, música y, sobre todo, hospitalidad.

La nueva etapa del espacio surgió de la familia, pero el desafío fue mucho más grande que volver a abrir las puertas: se trató de recuperar una identidad, respetar un legado y, al mismo tiempo, animarse a escribir una historia nueva.

Para Bruno, la gastronomía comenzó mucho antes de llegar a Ochy b. Estudió gastronomía durante tres años, con una especialización vinculada a la alimentación para personas celíacas y veganas, y posteriormente se formó como bartender y realizó un máster de dos años en coctelería. A esa formación sumó cursos de mixología, etnobotánica, coctelería molecular, destilados y fermentaciones.

Pero buena parte de su aprendizaje ocurrió viajando y trabajando. Su recorrido profesional lo llevó por Guatemala, Honduras, Costa Rica, Belice y México, incluyendo destinos de la Riviera Maya como Tulum, Cancún y Playa del Carmen. También trabajó en establecimientos hoteleros cinco estrellas.

Luciano llegó desde otro lugar. Desde muy chico estuvo vinculado al mundo gastronómico y desarrolló experiencias en administración, gestión de personal, liderazgo, coctelería y ventas. También construyó su propio recorrido profesional y conoció diferentes formas de gestionar establecimientos y equipos.

Dos caminos diferentes que hoy confluyen en un mismo proyecto.

Una marca con historia

La historia de Ochy b comenzó hace más de 16 años y está profundamente ligada a la gastronomía y a la noche cordobesa. Durante ese tiempo, el espacio construyó una identidad alrededor de tres ejes: gastronomía, coctelería y música.

Por sus barras, cocinas y salones pasaron generaciones de trabajadores y clientes. Pero hubo algo que trascendió el funcionamiento cotidiano del lugar: una verdadera cultura de formación.

“Bartenders, cocineros, mozos y DJs encontraron en Ochy b un espacio para aprender, compartir conocimientos y desarrollarse. Hubo competencias de bartenders, capacitaciones de coctelería y encuentros relacionados con el mundo del DJ”, cuenta Bruno.

Con el paso del tiempo, muchos de quienes comenzaron allí continuaron sus carreras en otros espacios de la gastronomía y la noche cordobesa.

Por eso, entre quienes conocen su historia, Ochy b quedó asociado a una expresión que sus nuevos responsables escuchan todavía hoy: “la escuela”.

Cuentan con una amplia carta de cocktails

Bruno y Luciano no se atribuyen el título de pioneros. Reconocen que Córdoba cuenta con numerosos profesionales que fueron protagonistas del desarrollo de la coctelería local. Pero sí consideran que Ochy b formó parte de una etapa significativa de esa evolución, especialmente por haber integrado tempranamente gastronomía, coctelería y música electrónica dentro de una misma experiencia.

Más que adjudicarse un lugar, prefieren hablar de un camino que ayudaron a abrir.

Un legado a seguir 

Al hablar de la historia del lugar, surge que la intención no es reconstruir el Ochy b del pasado, sino conservar su esencia e incorporar las experiencias adquiridas por los nuevos responsables. El resultado busca combinar la identidad histórica de la marca con una manera contemporánea de entender la gastronomía y la hospitalidad.

Y en esa búsqueda aparece nuevamente la familia.

Bruno y Luciano son primos antes que socios. La relación personal es parte fundamental del proyecto, pero también supone aprender a separar los vínculos familiares de las responsabilidades del negocio, discutir decisiones, complementarse y aceptar diferencias.

El objetivo, dicen, es que el proyecto esté siempre por encima de esas diferencias.

Una carta que incluye a todos

La propuesta gastronómica busca que la experiencia no quede limitada a un único tipo de comensal.

La carta incluye carnes, pescados, pastas y platos para compartir, además de alternativas vegetarianas, veganas y aptas para celíacos. La intención es que alrededor de una misma mesa puedan convivir distintas preferencias y necesidades y que cada persona encuentre una opción pensada para ella.

Infinidad de platos que llena de sabor cada noche

La misma atención aparece en la propuesta de bebidas. La cava reúne vinos de 26 bodegas, mientras que la coctelería ocupa un lugar central dentro de la identidad del espacio.

El nuevo Ochy b no busca limitarse al servicio gastronómico. Una de las apuestas está puesta en convertir la barra en un espacio de experimentación.

El proyecto contempla realizar destilaciones en vivo, trabajar con diferentes técnicas y productos y acercar al público algunos de los procesos que normalmente permanecen detrás de escena.

Entre los objetivos a futuro aparece incluso un sueño propio: desarrollar su propio gin.

Pero la idea de experimentar está acompañada por otra palabra que atraviesa toda la historia de la marca: formación.

La intención es recuperar y profundizar aquella identidad de “escuela” que caracterizó a Ochy b durante años, con clases de cocina y coctelería, capacitaciones y encuentros destinados a compartir conocimientos.

La apuesta no se limita a formar al equipo interno. También busca que el público pueda acercarse, preguntar, descubrir técnicas y comprender mejor aquello que está detrás de una preparación.

Contacto

Ochy b se encuentra en Tejeda al 3961, Cerro de las Rosas, Córdoba. Abre de martes a sábado desde las 16.

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