La Ruta del Vermut en Rosario: el recorrido imperdible que impulsa Matías Dana

Por Vanina Boco

Aunque en sus redes se define como un «cantinero», Matías Dana es el rosarino que puso al vermut en boca de todos.

Su historia y su relación con el vermut comenzó hace casi una década y hoy es uno de los referentes a la hora de hablar de esta bebida en Rosario y en el país.

«Hace más de ocho años, gané un concurso donde hice un aperitivo a base de vermut y tuve la suerte de quedar seleccionado para viajar a Italia. Luego trabajé para el Grupo Campari hasta que pude tener mi bar, después de años trabajando con mi familia para poder hacer un bar distinto. Así nació Belgrano Café y Vermut», cuenta de sus comienzos.

Ese «golpe de suerte», más una personalidad y una elocuencia fascinante y unas ganas que contagia, hacen que Matías hoy cuente con una marca de vermut -Belgrano- y tres bares en la zona de Pichincha, uno de los epicentros de la movida gastronómica rosarina -algo así como el Güemes de acá-.

Belgrano es el vermut creado por Matías Dana.

La Ruta del Vermut en Rosario

Desde Circuito Gastronómico, tuvimos el privilegio de poder hacer «La Ruta del Vermut» junto a Matías para conocer de primera mano todos los detalles de esta propuesta que se enfoca en transmitir la identidad rosarina en lo referido a gastronomía.

Primera parada: Bichicleta

Arrancamos por Bichicleta, un bar que abrió hace apenas tres meses y que revaloriza un aperitivo que se consume mucho en el Norte de Italia.

Detrás de la barra, Matías comienza a preparar un Bichicleta y nos cuenta que hace muchos años cuando los obreros salían de trabajar en Italia, se quedaban en una cantina tomando un Bichicleta y que, cuando volvían zigzagueando en sus bicicletas por las calles, y llegaban tarde a su casa, decían que era por culpa de la «bichicleta», sin especificar cuál de las dos.

Los Bichicletas están numerados, nosotros tomamos el 2305.

Este aperitivo se hace a base de bitter rojo, vino blanco -Chenin y Viognier-, perfume de vermut y soda. Y es decorado con una «rueda» -no rodaja- de un cítrico. Las opciones para acompañar esta bebida suman protagonismo también ya que ofrece productos seleccionados de productores locales y nacionales.

Así define Matías a Bichicleta: «Es una casa de aperitivos muy nuevita en donde se pueden probar ‘platitos’ con sabores diferentes, basados en productos de productores locales. Hay más de 60 variedades de quesos y embutidos, y el aperitivo estrella que es el Bichicleta, pero también hay más de 80 vinos diferentes que se pueden servir por copa».

Algunos de los platitos que pudimos probar: paté de gírgolas con castañas de cajú, ketchup de frutos rojos, pitina friulana y variedad de quesos. Todos con un sabor bien marcado, ideales para acompañar los tragos.

El lugar es de dimensión reducida pero con una decoración en madera que le da calidez e invita a entrar y acomodarse en la barra. También hay mesitas afuera para comer y beber relajados. Esa es la impronta de Bichicleta.

Un detalle: los Bichicletas que te sirven están numerados y ya van superando los 2300 durante estos tres meses.

La barra de Bichicleta.

Segunda parada: Sifonazo

En Alvear y Jujuy, en una esquina de Pichincha, está Sifonazo, este club social de dimensiones más holgadas, con estilo industrial y decoración de camisetas deportivas y cajones de bebidas.

«Sifonazo es una vermutería más joven, donde se sirve el típico Carlito rosarino, vermuts, también fernet y otros tragos», resume Matías al contar sobre la identidad de este bar.

Se nota que es el lugar elegido para las juntadas de amigos porque es sábado por la noche y las mesas largas están todas reservadas, y ya comienzan a hacer cola los grupitos en la puerta. Lo que suma: los happy hour, el «Microfonazo» para cantar con amigos, el «Bingo Musical».

Tal como dice Matías, acá se puede tomar todo tipo de vermuts, cervezas y tragos, y la propuesta gastronómica va más a lo seguro y popular: empanadas criollas fritas, Carlitos clásicos -el rosarino lleva ketchup- y reversionados con bondiola braseada, también pizzas, hamburguesas, milanesas y tablas de quesos y fiambres para compartir.

Sifonazo, el lugar elegido por grupos de amigos.

Tercera parada: Belgrano Café, Birra y Vermú

Con el «vermú como bandera», Belgrano Café, Birra y Vermú abrió en 2018 y está ubicado sobre el famoso boulevard Oroño al 90.

Aunque todavía la noche de sábado no explotó, este bar sí está explotado: lleno en las mesas de afuera, en las de adentro y, como es una casona antigua, tiene escaleras que llevan a un patio interno, salones y terraza que también están con mucha gente.

Matías llega saludando a mozos, mozas y clientes, se nota que este es su lugar en el mundo, al menos en el mundo de los bares.

«Belgrano Café tiene la particularidad de ofrecer vermut por grifo. Y tiene 150 variedades de vermut, nacionales e importados», cuenta, mientras prepara un clásico Belgrano detrás de la extensa barra que es la protagonista del lugar.

Acá los vermuts se acompañan con versiones de comidas más clásicas como pinchos de tortilla española, buñuelos de verdura, triples de miga en múltiples variedades, empanadas, lengua a la vinagreta, milanesas, picadas y varias opciones más.

Pinchos de tortilla y clásico vermut Belgrano.

La ruta llegó a su fin pero este es apenas un pantallazo de lo que se puede saborear y descubrir en una Rosario que cada día levanta más la cabeza y busca ganarse un lugar en la preferencia de los turistas. ¡Tiene con qué!

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