Por Nicolás Marchetti
La multipremiada propuesta del winemaker Héctor Durigutti vuelve a Córdoba de la mano del broker de vinos premium Grandes Vinos Argentinos. Como hace 20 años, el creador de Altos las Hormigas vuelve a su casa.
Durigutti Family Winemakers, es el «proyecto de vida» que Héctor tiene hoy junto a su hermano Pablo, en donde han consolidado una propuesta integral con vinos, enoturismo y gastronomía.
Esta propuesta los ha llevado a ganar premios como «Mejores enólogos del año» entregado por Tim Atkin, «Excelencia en Restaurante – Premio Bronce 2024/2025» por Best of Wine Tourism, «Restaurante Recomendado 2024/2025» por la Guía Michelin, N°11 en «Mejores bodegas y viñedos del mundo 2025» por World Best Vineyards, entre otros. Son cracks.
Por eso decimos que la distribuidora Grandes Vinos Argentinos acaba de hacer «el fichaje» del año.
Vinos Durigutti en Córdoba
Ahora en Córdoba se pueden conseguir en un solo distribuidor los destacados vinos del winemaker con sus líneas Etiqueta negra, Reserva, Gran Reserva, Familia, Proyecto Las Compuertas, Victoria y Pie de Monte.

Vinos que el winemaker define como «una expresión cada vez más precisa del lugar». Y vaya si lo son.
«Las Compuertas es un lugar único: tiene historia, viñedos centenarios, suelos con identidad marcada. Allí apostamos por una vinificación de mínima intervención, con levaduras indígenas, sin maquillajes. Buscamos frescura, fineza, fluidez. Es una zona que permite eso: vinos con tensión, elegancia y al mismo tiempo profundidad. Vinos para disfrutar hoy y en el tiempo, vinos que te invitan a saber más de dónde vienen, a contar su propia historia».

-Cómo se hace un vino perfecto como los tuyos?
-Ese concepto va cambiando con el paso del tiempo. Hoy, prefiero crianzas que no cansen, que respeten la energía del vino. Hace 15 años tal vez priorizábamos concentración, potencia. Hoy buscamos expresión, fluidez y vitalidad.
–¿Me podés explicar en cada caso qué se busca cuando trabajás con fudres, barricas, cemento, o cerámica?
–Más allá del recipiente, lo central es encontrar la mejor manera de expresar lo que el vino tiene para decir. Cada herramienta puede acompañar esa evolución, pero no debe imponerse. En nuestro caso el objetivo es siempre el mismo: respetar la identidad del lugar y de la uva. Hay vinos que necesitan contención, otros que piden respirar más, algunos que se benefician del silencio que da un material neutro y otros que encuentran armonía en una microoxigenación suave. Utilizamos mucha elaboración de vinos sin paso por madera, especialmente en concreto o arcilla para vinos más etéreos, puros, pero también uso algunos fudres o barricas sobre todo de varios usos, no por una cuestión de moda o rigidez técnica, sino como un medio para lograr equilibrio o profundidad según lo que ese vino necesita. Es un trabajo casi de escucha: entender qué pide cada vino y acompañarlo.
–A 20 años de Alto Las Hormigas, ¿cómo ves las enseñanzas de Alberto Antonini hoy?
–Alberto fue una influencia clave en mi formación. Me enseñó a mirar el viñedo con sensibilidad, a entender el vino como un lenguaje del lugar. Esa búsqueda de identidad, de mínima intervención, de equilibrio, sigue totalmente vigente. Hoy más que nunca creo que el rol del enólogo no es el de imponer, sino el de acompañar la expresión natural del terruño.
Dónde conseguir vinos Durigutti en Córdoba
Estas obras de arte se consiguen en Córdoba de la mano de la distribuidora Grandes Vinos Argentinos. Teléfono: (0351) 157-533787.









