Cerveza Perro Vago: la historia detrás del nombre más pegadizo del mundo cervecero

Como el arranque de una buena película, la historia de Perro Vago empieza con una anécdota que se ha contado mil veces sin perder su encanto: “Fue en 2018, en una charla de sobremesa entre amigos: la conversación giraba en torno a la pureza del agua que se podía conseguir en Los Hornillos, Córdoba, donde estaban alojados. Entre mates, risas y ese entusiasmo de ‘¿y si…?’, la idea empezó a tomar forma. Lo que en principio parecía una charla más, se transformó en el punto de partida de un proyecto cervecero que hoy produce miles de litros al mes”, cuenta Mariano Alderete, gerente comercial. 

Empezaron fabricando con esa agua de Traslasierra, se capacitaron y sumaron tecnología. La planta se instaló luego en Villa María, donde viven los socios, con experiencia en otras industrias. Fue el inicio de un camino de aprendizaje, expansión y construcción de una marca que pronto iba a encontrar un nombre imposible de olvidar.

¿Por qué Perro Vago?

Seguramente te preguntaste como nosotros -como todos-, ¿por qué le pusieron ese nombre?

“En una lluvia de ideas con nombres sueltos, apareció ‘Perro Vago’. Apenas sonó, se sintió concreto, pegadizo y genial. La reacción de la gente suele ser inmediata: primero una sonrisa, después la pregunta ‘¿y por qué ese nombre?’. Y justamente ahí está la magia: abre la puerta a la conversación y genera identidad”, responden. 

La sonoridad y la simpatía que genera un nombre a veces lo es todo para una marca. Importa más la recordación que el significado: la trayectoria y el producto serán los encargados de ponerle el contenido después. 

En un mercado donde casi todo suena igual, Perro Vago se quedó ladrando en la memoria. ¿O no?

La idea de lanzar la marca salió de una sobremesa de amigos.

Lúpulos importados y tecnología

En Perro Vago trabajan exclusivamente con lúpulos importados y la fábrica está equipada con tecnología de punta: ollas de doble pared, válvulas alemanas inteligentes y una enlatadora ABE americana con capacidad de 35 latas por minuto.

El lúpulo resalta sobre todo en su Red IPA, a la que ellos llaman “Roja Brutal”. La describen como “salvaje, feroz, animal”. Es una variedad que funde maltas caramelizadas con el amargor característico de una IPA.

En total hacen ocho variedades: Red Ale, Kolsch, Red IPA, IPA, APA, Porter, Honey y de Trigo. Hablan de cada una como si fueran hijos, con personalidades tan distintas como queribles. 

El humor es parte del ADN de la marca: no solo se nota en sus descripciones, también en su forma de reírse de sí mismos. Dicen por ejemplo de la American Pale Ale: “Es espontánea, elegante, perspicaz. Llama la atención sin perder fineza, invitando a pronunciar su nombre después de cada trago; ¡AAAAPAA!”

Para el 31 de mayo, Día Nacional de la Cerveza, hicieron un contenido con ChatGPT que salió… “raro”. Contaron todo el proceso y se rieron de los resultados en Instagram. ¡Miralo acá!

Al fin y al cabo, lo que distingue a Perro Vago es la combinación de tecnología y pasión. Detrás de cada estilo hay precisión técnica, pero también está ese espíritu lúdico y rebelde que nació en una sobremesa entre amigos y que hoy sigue marcando el camino.

Elaboran 35 latas por minuto.

En la caja La Gurmet

Desde octubre los suscriptores de La Gurmet Familiar están recibiendo las latas de Perro Vago en sus cajas. Si querés probarlas (con la caja completa por separado) escribinos por WhatsApp: 351 636-6061.

Sus latas se consiguen también en vinotecas como Graciano o Sigur Bebidas y la marca cuenta con una presentación premium en botellas para restaurantes, donde también proveen barriles para chopp. En Córdoba podés probarlas en Barbeer o Qepi Bar, entre otros establecimientos. 

En cada trago de Perro Vago se mezcla lo mejor de dos mundos: la técnica que garantiza calidad y ese espíritu libre que mantiene viva la pasión cervecera.

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